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jueves, 22 de marzo de 2012

¿A qué juegan los niños españoles?

“La cantidad de juego de los niños en España es claramente insuficiente, cada vez empiezan a jugar más temprano con maquinitas y más de un tercio juega solo”, afirma Petra Mª Pérez Alonso-Geta, Catedrática de la Universidad de Valencia y experta en valores, estilos de vida y juego infantil y juvenil. Y es que un reciente estudio elaborado por el Observatorio del Juego Infantil, arroja resultados sorprendentes que han revolucionado a los expertos en psicología infantil.

Entre los datos destaca que el 33,6% de los niños y niñas españoles juegan solos y que los pequeños dedican una cantidad de tiempo insuficiente al juego: una hora de media al día, algo más entre los niños de 3 a 5 años. Entre los motivos, el exceso de actividades extraescolares.
Los expertos lo achacan además al estilo de vida de las familias españolas, influida por el avance de la cultura urbana, los hijos únicos o de edades distantes, que supeditan el juego a las actividades extraescolares y en cuyo entorno se han reducido los espacios de juego con amigos de la misma edad. Pero lo realmente preocupantes es, para los expertos, el uso de los dispositivos electrónicos para el juego en edades muy tempranas, ya que los padres comienzan a considerarlos un instrumento fácil y eficaz de entretenimiento y, sin embargo, se trata de juegos que fomentan la soledad.
El estudio refleja un uso generalizado de este tipo de juguetes electrónicos. Así, el 44,3% de los hogares cuentan con alguna maquinita o videoconsola. El 32,7% de los niños de entre 3 y 5 años disponen de este tipo de juguetes y, esta proporción sube hasta el 60% en la franja de 12 a 14 años.

¿Con quién juegan los niños?

El informe, que hace un estudio exhaustivo por comunidades autónomas, destaca que los extremeños son los que más se reúnen con la familia; las familias navarras, las que más tiempo invierten en quedarse en casa y jugar; y las catalanas, las que más actividades al aire libre organizan.
Según el estudio, el 53,2% de los niños juegan con su padre, el 59% con sus madres y el 63,8% lo hacen con sus hermanos. En cambio, lo que más divierte a los niños españoles es jugar con otros niños, ya sean sus vecinos, sus amigos o sus compañeros de clase. Para Pérez Alonso-Geta, “la familia ha abandonado su función socializadora”, los niños “han sido expulsados de la calle por su peligro” y por ello juegan en casa solos o con los adultos.
Los expertos coinciden en que esta tendencia no es nada positiva para los niños y, reivindican una política familiar y social que recupere lugares comunes de ocio para que los niños jueguen entre ellos. Por otro lado, apuestan por una conciliación familiar y laboral que permita a los padres pasar más tiempo con los niños y jugar con ellos, de manera que las consolas dejen de ser sus mejores amigas.

jueves, 8 de marzo de 2012

Hablemos de juguetes

Los juguetes existen hace millones de años y son producto de las circunstancias culturales y sociales de los pueblos; no vamos a adentrarnos en la historia de éstos, aunque valdría la pena, si no que vamos a recoger aquí, sólo las características de dos juguetes; uno que hace referencia a los "viejitos" y otro a los juguetes modernos.

Empecemos por la reina de los juguetes: la muñeca, la que no habla y que no tiene movimiento, aquella relegada a ser comprada por los más pobres; a nuestro juicio, es un excelente juguete, precisamente por el hecho de no hablar, no tener movimiento propio, se convierte en un elemento versátil, tanto como la dueña; ésta entra profundamente en el mundo de la jovencita que asume jugar con el objeto.  Basta con observar a un grupo de niños y niñas jugando a representar una escena de la cotidianidad familiar de alguno de los protagonistas y las muñecas se convierten en enfermeras, cocineras, doctoras, amas de casa y la lista sería tan larga como la experiencia de los participantes; es decir, la versatilidad del juguete consiste en la apropiación que el dueño y en este caso la dueña pueda hacer de ella.

Estos juguetes posibilitan la creatividad infantil de manera amplia, permitiéndoles mayores condiciones para la vivencia de sus espacios afectivos, sociales y síquicos.

El juguete es un posibilitador si se quiere de los sueños de los infantes, siempre que éstos puedan convertir a sus juguetes en protagonistas de sus más profundos deseos.

Ahora nos referimos a los juguetes más modernos: pensemos en la pista de carros, en la que éstos se chocan y su dueño o dueños pueden corregir manualmente para volver a enfrentarlos a la velocidad de la pista y de la potencia de las baterías que se pueden adquirir.

 Ante esta propuesta lúdico - consumista, nos surgen interrogantes como:

§         Qué otro juego puede desprenderse de esta propuesta?
§         Qué creatividad permite este tipo de juguetes a los niños?

Como podemos nos encontramos ante un juguete que obligaría a los niños a ponerlo al centro de los juegos ejercitados, un juguete repetitivo, poco versátil y no posibilitador de los deseos de los niños.

 La relación jugador juguete, en una relación simple donde el jugador no tiene muchas posibilidades de crear de hacer del juguete eso, su juguete. Para terminar, quisiéramos plantear como alternativa, el uso de juguetes menos sofisticados cada día ya que los modernos terminan por fastidiar a los adultos y guardados en la habitación de los niños para no ser destruidos por éstos, gracias al precio que papá y mamá pagaron en el supermercado; que sentido tiene comprar juguetes que los niños y niñas no pueden utilizar por prohibición expresa de las mismas personas que se los compraron.



lunes, 12 de diciembre de 2011

Recordando aquellos años...

Esta reflexión va dedicada a la infancia, a esa dulce etapa, para la mayoría de las personas la etapa más feliz de sus vidas.

Yo personalmente, y muchos de vosotros seguro que también, me emociono al escuchar alguna canción que me encantaba cuanto tenía 5 años, aún sigo viendo películas que marcaron mi infancia como Aladdín o El rey león, por no hablar de la alegría que me entra (a mi y a todos) cuando haciendo zapping encuentras alguna de tus series de dibujos animados preferidas que tenías entonces.

Aún recuerdo las mil profesiones que quería ser cuando fuese mayor, veterinaria, profesora, peluquera, enfermera o simplemente "famosa".

Cuando creíamos en cosas imposibles como en la magia, porque seamos sinceros, quien no ha dicho nunca: "Mamá mamá, he visto a papa noel por la ventana" o "Mamá mamá anoche pille al ratoncito Perez y se me escapó"

Cuando nuestro mayor deseo era poder ir a Disney o convertirte en tu superheroe favorito.

Recuerdo también con que ganas íbamos a clase, recuerdo la ilusión con que vivíamos cada cosa, por pequeña que fuese, la vivíamos al máximo con optimismo y alegría (capacidad que los adultos hemos perdido).

Si los adultos supiésemos mantener esa energía, ilusión y positivismo que caracterizan a los niños, seriamos muchísimo más felices y nos saldrían mucho mejor las cosas.

Está claro que con el paso de los años van apareciendo problemas, preocupaciones, retos por conseguir, frustraciones que nos angustian...pero en fin, que seria de nuestra vida sin eso?

Si algo he aprendido de los niños pequeños es a no perder la ilusión, porque todo en esta vida se puede conseguir si te lo propones, TODO!

Así que aunque en mi habitación haya cambiado los peluches y los juguetes por flexo, ordenador, apuntes y mas apuntes, tengo a la vista algunas cosas para mantener vivo el recuerdo de aquella felicidad y así poder aplicarla a mi vida actual.